Supervivientes.

el

Últimamente tengo que cerrar la puerta de casa bajo cuatro llaves, y es que a “Bobe” le da por largarse a recorrer mundo. Abre el enano, y se pira a sus anchas para airearse un poco. Así que como una paranoica doy vuelta, vuelta y vuelta a la llave porque no es  la primera vez que pasa esto.

Ya me ocurrió una vez estando en casa que eché en falta a la “Checho”, me puse a buscarla por todos lados y no aparecía. Ya estaba pensando que me la habían raptado y en unos segundos se me pasaron cien escenas horribles que le podían haber ocurrido, cuando de repente me sonó el móvil. Era mi vecina, “Checho” estaba allí. Había ido a pedirle un bolígrafo de parte de su madre. ¡Menuda excusa! Si hubiese sido una cebolla o un poco de sal hubiera sido más creíble. Pero la tinta la delató y mi vecina se dio cuenta de que era un poco extraña la disculpa que la canija se había inventado para plantarse en su casa a jugar y así de paso saborear alguna chocolatina, pastelito o esas cosas ricas que suelen tener las vecinas.

Niños

Pero lo mejor fue el día que el mayor decidió abandonar el nido. Tras una pequeña trifulca, me miró serio y me dijo: -“Me voy de esta casa”

Le dije que le echaríamos de menos y que me daba mucha pena, pero él insistió, esperando que le suplicara que no se fuese. En vista de que no lo retenía cogió los víveres necesarios para poder subsistir como un auténtico superviviente: Una linterna y la tienda de campaña, ya está. Y se largó.

maleta

Evidentemente fui rápido a la ventana para no quitarle el ojo de encima. Caminó diez pasos, abrió la cremallera de la tienda y “¡plof!” se desplegó. Miró hacia atrás, para ver si salía corriendo con los brazos abiertos rogando que volviese al hogar, cuando en esas aparecieron unos cuantos niños entusiasmados al ver la acampada que había montada y allí se metieron en bola los seis, menos el mío, que miraba al horizonte esperando encontrarse a su madre corriendo a cámara lenta.

Cerraron la doble cremallera y se envasaron como fiambres al vacío, con tan mala suerte que el experto superviviente había colocado la tienda en un prado con pendiente,  así que la pelota de niños fue rodando cuesta abajo entre un griterío infantil y un enredo de cuerdas y tela mientras el mío miraba atónito toda la escena. Allí salí corriendo a desenvasar a la chiquillería muerta de la risa, y mientras habría las cremalleras “El gato” me miraba y me decía: “¡Mamá, vuelvo a casa!”.

Y es que como en casa no se está en ningún sitio. El hogar es ese lugar que huele a tu casa, en el que andas relajado y descalzo porque la confianza da asco. Ese sitio donde puedes ser tú mismo y siempre te van a querer. Donde viven aquellas personas  a las que a veces hieres porque sabes que te van a volver a abrazar. El hogar es ese refugio donde no existe el protocolo y puedes chuparte los dedos sin que nadie te mire feo. Es ese depósito de risas y lágrimas donde puedes almacenar tus sentimientos sin que nunca salga el stock.

El hogar es esa caja de tesoros, un museo de recuerdos donde siempre estará el corazón aunque nuestros pies se vayan.

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12 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Filo Schira dice:

    ¡Qué risa! Me ha recordado mis propias aventuras de fugitiva 🙂 Y como siempre, sabes sacarle una reflexión muy bonita.

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    1. Ishaces dice:

      También te escapaste??
      Jajaja
      Mil gracias!!!

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  2. Me imagino la escena y no paro de reir!! Menudos “gatitos” fieros tienes en casa, comestibles y todo!! jajaja Un beso Isa!

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    1. Ishaces dice:

      Son muy callejeros ellos jajaja
      Un beso!!!

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  3. Piruli dice:

    ¡No lo podrías haber descrito mejor!
    Menudos justos más independientes que estás criando pero la escena de la tienda de campaña es insuperable jejejej
    Besos

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    1. Ishaces dice:

      Mira, si lo ves en directo te partes de risa!!
      Besos!!

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  4. Car dice:

    Jaja, lo recuerdo perfectamente. Hasta hay un vídeo del momento 😂😂😂😂

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    1. Ishaces dice:

      Quiero el video!!!

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  5. Jenny dice:

    Esto me recuerda a mi hijo que también “se fue” de casa porque yo no le supliqué que no lo hiciera, yo muy confiada de sus 6 añitos (de aquella) después de reñirle y el decirme que se iba con una madre que no le riñera tanto, abrió la puerta y se fue, yo pensando que estaba escondido no hice caso hasta que me asuste y vi que estaba sentado en la acera de enfrente tan pancho, son la bomba.

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  6. Ishaces dice:

    Jajajaja Jenny, un día nos matan del susto!!
    Besos!!

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  7. anadelgadocervino dice:

    Mi hermana pequeña también dijo que se iba de casa. Otro hermano le preguntó: “¿Y dónde vas a dormir?” Y ella contestó: “En una cabina de teléfono”. Se fue y cerró la puerta. Nosotros mirábamos por la mirilla y vimos que se sentaba en la escalera. Mi madre la dejó llorar un rato y abrió la puerta para que entrara. Se levantó rápidamente y allí se acabaron sus deseos de fuga.

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    1. Ishaces dice:

      Jajaja en una cabina decía! Q original!
      Todos somos un poco fugitivos y así luego nos reímos al cabo de los años.
      Un saludo, Ana!

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