La felicidad de un niño no se puede empaquetar.

Se acabó lo que se daba, se terminaron los empachos, las campanadas, villancicos y todo el jolgorio navideño. Ya vinieron los tres Reyes Magos y ¡bye, bye! se piraron de nuevo a Oriente.

El día de Reyes es un día muy intenso cuando se vive con niños, no me explico cómo podemos hacer en 24 horas lo mismo que hacemos en dos días. Están hipernerviosos, pasadísimos de rosca,  por eso antes de acostarles, he optado por darles un lingotazo de “Passiflorine” a cada uno. Se ponen en fila después de cenar y “¡taca!” los drogo un poco a todos.

Familia IshacesAsí caen como moscas, pero como tarda en hacer efecto, primero andan espídicos por casa, bailando y cantando como auténticos “borrachuzos”, hasta que empiezan a ir a cámara lenta y dar tumbos como “yonquis” de primera  y entonces, es el momento de llevarles al catre.

El día de Reyes es mí día preferido del año, y lo disfruto como una enana. Pero hay algo que me pone mala, y es la demencia consumista por la que atravesamos todos. Reconozco que yo también ando muy tarada en este tema, es como si nos poseyese el “demonio gastón” que nos hace aguantar colas, dolor de pies, nos peleamos con la paisana de delante que se ha colado la muy guarra y, a la vieja de atrás le pongo cara perra porque me está empujando y tocando el pandero.

Llegamos a casa amargados de estar de tienda en tienda con el soniquete de la musiquita metida en los oídos y con la cartera vacía. Por eso este año decidí ser más austera y el próximo año lo seré más aún después de ver el panorama.

familia- ishaces“Bobe” se pidió un “guau, guau” a los Reyes, pero le trajeron el “guau, guau”, el “miau, miau”, el coche y patatín, patatán…Y es que entre los papás, los abuelos paternos, los maternos, el padrino, la madrina, esto para hacer bulto, esto para rellenar, esto que es muy barato…tuvo tropecientos regalos, cuando el niño sólo quería un miserable “guau, guau”. Y hubiese sido tan feliz con su “chucho”, con el que andaba a cuatro patas por casa con la lengua fuera, ladrando y jadeando junto a su canino durante todo el día.

La que más me desconcertó una vez, fue  mi morena, cuando escribió en su carta:

Queridos Reyes Magos: Yo lo que más deseo en el mundo es ser igual que Marisol. No quiero nada más.

Cuando la leí, se me pasó por la cabeza, teñirle su pelo azabache de rubio platino mientras dormía, con tal de que la nena fuese feliz. O quizás ponerle una sonda intravenosa de claras de huevo para que pudiera hacer gorgoritos como la mismísima rubia y que se cumpliera al fin su deseo. Pero lo más sensato fue regalarle el disco de Marisol, acompañado de una carta en respuesta a la suya que ponía: Tú eres más guapa que Marisol, y sigue cantando como ella.

A día de hoy lo seguimos pagando con creces, se puede decir que nos tocó el premio de la tómbola. Pero ella fue inmensamente feliz y es lo que importa.

A “El Gatu” este año el regalo que más ilusión le hizo fue una camiseta suya firmada por Leo Messi. Una firma de un jugador que costó 0 euros fue su regalo estrella.

Y mientras los otros se peleaban por la puñetera coronita de cartón que viene en el roscón, y además, tuve que intervenir como una segurata de discoteca para separar a estos “yonquis chungos”, que se estaban dando, por la mierda y horrenda figura que viene escondida en el pastel, la cual ni si quiera habían visto, porque estaba embarrada de nata todavía. Pensé en que el espíritu consumista nos estaba devorando a todos, y me cercioré en mi idea de que el próximo año seremos más sobrios.

Reyes-Ishaces-Ellos no necesitan cosas somos los mayores los que les creamos necesidades.

-No van a coger ningún trauma por no tener lo último, ni lo mejor, ni el que más. Somos nosotros los que proyectamos nuestras inseguridades en ellos.

-No pueden codiciar algo que desconocen o que nosotros no ponemos a su alcance.

-Cuando más tengan, menos valoran las cosas y menos las disfrutan.

-Con tanto, entorpecemos que se den cuenta del cariño que hay detrás de ese regalo, el esfuerzo que conlleva comprarlo, el amor con que se hace.

-Con tanto acumule, se ciegan y les cuesta más captar la belleza de un paisaje, disfrutar de un libro o vibrar con música, apreciar un día bonito o saber jugar en un campo con sólo unos palos y unas piedras.

Todas estas cosas sí que pueden generar futuros e infelices traumatizados.

Así que bye, bye Reyes Magos, no volváis hasta el próximo Enero y ¡no carguéis tanto el camello!

 

 

 

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